200 Horas Fumando Marihuana

El canal de televisión colombiano RCN abrió uno de sus programas con la premisa que su periodista Diana Salinas “fumó marihuana durante 200 horas”.

¿Qué?!

Yo soy experto en cannabis y trabajo como consultor en el proceso de regulación de la marihuana en América Latina. Conozco de primera mano la industria legal y legítima que opera en los Estados Unidos, y los mitos y tabúes que existen alrededor de este tema. Me he encontrado con cualquier cantidad de personas y notas periodísticas de todos los colores y sabores, pero “fumar marihuana durante 200 horas” bien puede ser la tapa de esa olla.

EL GANCHO

Les voy a arruinar el final de la película: La periodista NUNCA “fumó marihuana durante 200 horas” ni mucho menos. Nada más  irresponsable hubiese sido el haberlo hecho.

Las “200 horas” se refieren realmente a poco más de una semana que duró la filmación y entrevistas.

Durante este tiempo la periodista usó tanta marihuana que yo, quien trabajo en la industria del cannabis y conozco a fondo la diferencia entre el uso y el abuso cuando la veo, terminé con dolor de cabeza.

Este artículo deconstruye paso a paso lo que pasó y se habló durante el programa. (El video está en este enlace).

Veamos pues que fue lo que pasó durante la nota periodística que trató de abarcar muchísimos temas, entre espesas nubes de cannabis, y que en sus tan solo 13 minutos no pudo aclarar, profundizar o explicar ninguno de ellos.

EMPIEZA EL SHOW

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El programa empieza con una bomba mediática afirmando que “Nuestra periodista Diana Salinas fumó marihuana durante 200 horas”. Nada hubiese sido más irresponsable. Lo que realmente se dice es que se tomó poco más de una semana en producir la nota periodística (200hrs / 24hrs = 8.3 días).

En Chile una periodista hizo un documental similar pero más profundo en el que usaba cannabis por 21 días (Enlace) y hablaba con varias personas al respecto. Pero nunca dijo que fumó marihuana por 504 horas.

La premisa es muy exagerada y no refleja la realidad de lo que pasó. Si la periodista bucea por una semana, ¿se diría entonces que estuvo bajo el agua 200 horas?

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Diana Salinas empieza fumando un cigarrillo de marihuana, y ya bajo los efectos, habla un poco de su experiencia personal y lo que está pensando.

Ella dice que no consume marihuana regularmente y que su experiencia es muy limitada. Una persona con esa descripción tiene que empezar con una cantidad muy pequeña en un ambiente controlado y relajado. Esta experiencia se evalúa y días después puede tratar nuevamente. Para una descripción más detallada de como usar marihuana responsablemente para aquellos que nunca la han probado les recomiendo este artículo.

Programas periodísticos por lo general empiezan con una reseña histórica, una explicación de sus propiedades medicinales y otra información relevante. Con base en la introducción se entiende que el enfoque del programa va a ser la experiencia personal más que la información detallada.

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Diana visita un doctor, preocupada por lo que le puede pasar después de usar cannabis por una semana y le pregunta: “¿Qué le va a pasar a mi cuerpo si fumo marihuana por 200 horas?”.

Antes de dar una respuesta, un médico está en la obligación de hacer preguntas tales como: ¿Qué enfermedad se va a tratar?, ¿Cuanto consume regularmente?, ¿Cuanta cantidad y con qué frecuencia va a consumirla durante esas 200 horas?, ¿Cual es la calidad y potencia de la marihuana utilizada?, ¿Cual es la forma en que se va a consumir (fumada, vaporizada, aceites, tinturas, comidas, bebidas, etc)? Entre otras preguntas para tener una idea muy clara del paciente y lo que está usando.

No todas las personas tienen las mismas reacciones aún con la misma cantidad y calidad de la marihuana. Inclusive si se ha comido antes o si se usa con el estómago está vacío influye en como va a afectarla; lo mismo que el tamaño y peso de la persona.

Nada de esto pregunta el doctor y se limita a decir que “después de 72 horas hay trastornos de sueño y se empieza a generar adición.” Con base en ese diagnóstico después de usar marihuana por 200 horas, ¿terminará la periodista con su vida destruida e internada en una clínica de adictos?

Al final tendremos una respuesta muy clara a qué tan acertado fue el diagnóstico del médico.

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Después de la visita al doctor, Diana se va a comprar marihuana y para su sorpresa se puede conseguir fácilmente en la calle e inclusive a domicilio.

Como consultor sé que se tiene la idea erronea que la prohibición de la marihuana previene su acceso pero realmente ha pasado lo contrario. Bajo un régimen de prohibición como el que se vive actualmente, el estado deja de regular la producción, comercialización y control de calidad y esta industria pasa a ser manejada por bandas de narcotráfico operando en un comercio informal.

Importante tener en cuenta que no todos los cigarrillos tienen la misma calidad. Debido a su ilegalidad no hay ningún control como lo hay en otras medicinas y productos.

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En Villa de Leyva conocemos a Sara, una paciente con cáncer de pancreas que se ha curado gracias al uso de aceite super-concentrado de cannabis (llamado también aceite de Hash o “Aceite de Rick Simpson”). De acuerdo a ella de 10 tumores que estaban haciendo metástasis, pasó a tener solo dos. ¿No es acaso esta una noticia increíble para explorar durante todo un programa? La marihuana cura el cáncer!

Para saber más acerca de las propiedades anti-cancerígenas del cannabis,  este documental puede ser un buen punto de partida.

Es fundamental entender que la marihuana debe ser regulada principalmente por sus usos medicinales. Me gustaría ver un programa que no sea dedicado a fumar toda una semana de forma recreacional, sino a presentar los tantos casos de personas que tratan y curan sus enfermedades gracias al uso medicinal de la marihuana.

Les recomiendo ver también el documental “Weed” de CNN (Enlace) que habla en detalle del aspecto medicinal de la marihuana. El enlace está en español.

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Diana se reune con un grupo de personas en Cali y no se siente bien, ¿y como no? Después de lo que ha fumado para una persona que nunca consume e inclusive después de probar una gota de aceite super concentrado hasta yo que estoy viendo el video me siento mal.

Hay una diferencia muy clara entre el uso y el abuso de cannabis. De la misma forma que abusar el café, el cigarrillo y el licor trae molestias, lo mismo pasa con el cannabis. Una persona que nunca ha usado cannabis y no conoce como reacciona su cuerpo, jamás debería hacer un experimento como este.

Si Diana se hubiese dedicado a tomar aguardiente durante “200 horas” al mismo ritmo que fumó marihuana, hubiese terminado en un hospital.

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El paso sigueinte es una reunión en el Cauca con una persona que cultiva marihuana. Más allá de las preguntas de si la gente cree que está bien o mal, lo importante es ver las relaciones económicas que se plantean.

La marihuana se la van a comprar a la finca y es una planta fácil de crecer en un espacio relativamente pequeño. Contrasta con el café que necesitaría un terreno más grande y se debería llevar hasta un centro de acopio de bultos.

Es muy fácil sentarse en una oficina de gobierno en Bogotá y decir: “Los que cultivan marihuana son criminales”, sin entender la realidad de los costos de la producción y las necesidades de espacio para los diferentes cultivos. Nos quedan debiendo un programa más a fondo de éste tema.

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De vuelta a Bogotá, se entrevista al ex Presidente de la Corte Suprema de Justicia y quién fue el autor de uno de los fallos más importantes acerca de la marihuana.

Hombre brillante le da al clavo en la cabeza con su respuesta a la pregunta: ¿Por qué será que los colombianos le tienen tanto miedo a la marihuana?.

“La pregunta es patetica” empieza diciendo, “pues hay un temor y una satanización de la marihuana.”

Palabras más palabras menos lo que hay es una ignorancia programada y un miedo irracional frente a la palabra “marihuana” y sus usos. Mientras que el cigarrillo y el alcohol compiten por el número de muertos por su uso, la marihuana que es una medicina se mira a través del filtro del miedo y el tabú.

En este punto del programa es fácil darse cuenta que las entrevistas son my cortas, tan solo un par de frases, y los temas apenas si se tocan.

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El senador Colombiano Juan Manuel Galán propuso una ley en el senado para regular el uso de la marihuana con fines medicinales, y es una parada siempre obligatoria para cualquiera que hable de este tema.

Me parece que Diana acababa de fumar otra vez pues tiene la mirada perdida y no le estaba poniendo mucha atención a lo que decía el senador Galán. Después de dos cortas frases y sin profundizar en el proyecto de ley, su apliación, la realidad de la industria del cannabis a nivel mundia o tantos otros temas y preguntas que se podrían hacer, se pasa a la siguiente sección.

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Brevemente se habla de la industria del cannabis en Estados Unidos. Cabe hacer una corrección y expandir un poco este tema.

En Estados Unidos hay 23  estados (de un total de 50) que han legalizado la producción, comercialización y uso del cannabis con fines medicinales. Aparte de eso hay 4 estados que permiten su uso para fines no-medicinales (recreacional o para “Adult Use”).

Esto ha generado una industria legal y legítima para producir, transformar y comercializar este cannabis. El año 2014 facturó $2.700 millones de dólares legalmente y esta es considerada como la industria de más rápido crecimiento dentro de la economía de Estados Unidos. Para el año 2015 se calcula que facturarán cerca de $4.000 millones de dólares.

De acuerdo a un estudio conducido por la empresa ArcView Group, para el año 2020 si hay una legalización nacional de cannabis en EEUU, este mercado podría llegar a facturar $38.600 millones de dólares: Mucho más que el negocio de la comida orgánica, el vino e inclusive el football profesional.

Esta es una industria legal, legítima y regulada, completamente opuesta y por fuera de los carteles de la droga que operan actualmente.

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De todas las entrevistas en este programa, quizá el personaje que realmente “se la fumó verde” fue Juan Daniel Gomez.

Se presenta como un médico muy importante pero no habla para nada del cannabis como medicina. De acuerdo a sus pocas palabras, el cree que si se regula la marihuana se legalizarían “otras drogas.”

La realidad dice algo completamente diferente y para la muestra un botón: En Estados Unidos el proceso de legalización de la marihuana lleva 19 años y no se ha legalizado ninguna otra droga.

Este es uno de esos argumentos que pertenecen a otra época y que hoy día, con base en toda la experiencia acumulada, no tienen ninguna validez.

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¿Esta mujer sigue fumando marihuana? Diana ha fumado más en los 10 minutos que van de esta nota que lo que hecho yo en los últimos diez meses.

Se me revuelve el estomago pensar que alguien quien nunca ha usado cannabis se lance a usar tanto y tan seguido. Este es el mejor ejemplo de lo que NO se debe hacer.

Hay una diferencia muy clara entre el uso y el abuso; y lo que se presenta en este video no es para nada un uso responsable.

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La “Fundación Libérate” es el próximo punto de parada y hay una conversación con uno de los chicos que hacen parte del programa.

La adicción es un hábito que trae unas consecuencias negativas para la vida “normal” de las personas y que además causa una gran contradicción personal entre el querer dejar ese hábito y no poder hacerlo. Adicciones hay tanto a substancias como a comportamientos (pornografía, shopping, etc.).

En la entrevista se “asume” que este joven tiene una adicción a la marihuana, pero ¿es eso cierto? No se especifica ni se habla de las condiciones sociales y económicas a las que éste joven se vió enfrentado, no se mencionan las otras substancias que probó, no se explica como se ve reflejada esa adicción en su vida diaria, etc.

En este punto del programa es aún más evidente que este es un espacio de tiempo muy corto para todo el material que se quiso cubrir y no se puede profundizar en ninguna de los temas que se tocan.

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Un punto muy importante del programa: Diana pasa la noche en la “Fundación Libérate” y al cerrar se ve claramente un candado en el marco de la puerta: ¿Acaso se encierra con llave a quienes hacen parte de este programa de adicciones? La foto a la derecha muestra un acercamiento del candado que cierra por fuera.

Esto es peligrosísimo y claramente contra la ley. ¿Es este un centro de rehabilitación o un centro de detención? En caso de incendio o una emergencia la persona que esté bajo llave no puede salir de la habitación. Esto va a traer una tragedia muy grande.

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Y llega el final del programa: Poco más de una semana entrevistando personas, fumando más marihuana de lo que racional y sanamente se debe hacer, y unas conclusiones un poco escuetas:

“Salir del closet” y usar la marihuana abiertamente, bien sea para tratar una enfermedad o como adultos responsables, es una decisión personal. No es necesario usar marihuana para informarse y ser parte de la conversación.

* * *

De acuerdo al médico consultado al principio del programa (¿Se acuerdan?), si a las 72 horas se empieza a desarrollar “adicción”, para el final de las 200 horas la periodista debería estar convertida en una drogadicta de tiempo completo, cierto?

En la última toma nos damos cuenta que es un diagnóstico completamente alejado de la realidad y que el médico entrevistado no tiene la más remota idea lo que estaba hablando.

Esta es una nota que en 13 minutos entrevista a un médico, un senador, el ex-presidente de la Corte Suprema de Justicia, una paciente medicinal, un joven en un programa de adicción, otro médico, un cultivador en el Cauca, etc., etc., etc. Que trata de abarcar muchísimo y aprieta muy poco en el entendimiento acerca de la marihuana.

El uso medicinal es el punto más importante de entender en esta discusión. Les recomiendo ver el documental “Weed” de CNN para entender a fondo los usos medicinales y tener un entendimiento mucho más claro. El enlace en español se puede ver aquí.

Finalmente el programa de televisión nos mostró que este es un tema muy amplio, y que se necesita muchísimo más tiempo e investigación personal para presentar una visión clara de lo que es y lo que no es.

Y no hay necesidad de fumar como si se fuera a acabar el planeta para lograr ese entendimiento.

Sistema Bancario y Cannabis en EEUU

Un negocio que solo maneja efectivo es un riesgo muy alto.

Un negocio que solo maneja efectivo es un riesgo muy alto.

Por presiones del gobierno federal de Estados Unidos, en cabeza del Departamento de Justicia, el único banco que trabajaba con la industria del cannabis acaba de anunciar que cancelará las cuentas de sus clientes. Una muy mala noticia y un gran riesgo operacional para una industria que creció 74% y facturó $2.700 millones de dólares en el año 2014 y la cual tiene proyectado facturar $4.000 millones en el 2015.

El banco en cuestión se llama “MBank” basado en Oregon, le hizo llegar el lunes 13 de abril cartas a todos sus clientes en la industria del cannabis informando que en los próximos 60 días irá cerrando sus cuentas y cancelando sus servicios.

La Dicotomía entre el Nivel Estatal y el Gobierno Federal

El estado legal del cannabis en Estados Unidos es una gran contradicción: A nivel federal se considera una droga peligrosa, sin ningún uso médico y con grandes posibilidades de abuso. Es prohibida y recontraprohibida. La única regulación que el gobierno federal aplica es “Plomo y Cárcel”.

La DEA y el Departamento de Justicia se gastan miles de millones de dólares al año haciendo operativos espectaculares donde tres plantas medio secas son confiscadas, sus dueños procesados por tenencia y las cárceles abarrotadas con cada vez más presos.

A nivel estatal las cosas son muy diferentes pues los estados individuales tienen un grado de autonomía del gobierno central mucho mayor de lo que tienen en América Latina. Al punto que cada estado tiene su propia policía, impuestos, constitución, emite sus propias licencias de conducir y puede regular el uso del cannabis.

Esto ha generado una tensión legal y práctica en lo referente al cannabis donde mientras a nivel estatal se permite que emprendedores legales y legítimos, bajo una estrica regulación puedan producir y comercializar cannabis, el gobierno federal rutinariamente entra a patadas a estos establecimientos con armas automáticas apuntando en todas direcciones, arrestan a quienes trabajan en estos establecimientos y se roban dinero y bienes (o en sus palabras: Confiscan activos).

MBank tuvo que cerrar sus puertas por presiones del gobierno federal.

MBank tuvo que cerrar sus puertas por presiones del gobierno federal.

Esta dicotomía ha generado grandes problemas no solo por el riesgo criminal a nivel deferal de todos quienes participan legalmente en esta actividad, sino también desde el punto de vista de como opera un negocio y principalmente en la relación bancaria que tienen estos negocios.

El gobierno federal tiene el monopolio del control y auditoría de los bancos y les ha prohibido terminantemente manejar el dinero de la industria del cannabis. Esto implica no poder tener cuentas bancarias, ni tarjetas de crédito, ni mucho menos acceder a lineas de crédito como cualquier otro negocio.

El Riesgo del Efectivo

Hoy en día en Estados Unidos la industria del cannabis, que facturó $2.700 millones de dólares legales durante el 2014, opera como una industria de “cash only” (solo efectivo). Ningún producto ni servicio en toda la cadena de producción y comercialización puede ser pagado con ningún tipo de tarjeta débito o crédito.

Las inmensas cantidades de dinero en efectivo que se generan son un riesgo enorme: Donde hay un dispensario o un negocio estatal legal de cannabis, hay con toda seguridad fajos y fajos de billetes de todas las denominaciones. Muchos de estos lugares no tienen las medidas de seguridad que puede tener un banco y por ende el riesgo latente de robos es altísimo.

El único banco que trabaja legalmente con la industria del cannabis está basado en Oregon y se llama “MBank”. Frente a la gran necesidad de procesar grandes montos de efectivo y con base en unas directrices escuetas del gobierno federal en este respecto, habían empezado a expandir su portafolio de clientes y hoy día estaban trabajando con cerca de 70 clientes de la industria del cannabis.

Pero MBank acaba de anunciar que tendrá que cancelar esa relación pues no es posible seguir adelante con la gran carga procidemental que exige el gobierno federal. Aunque el CEO no lo dijo expresamente, también se rumora que le llegó una “amenaza” blanda desde el Departamento de Justicia en la que los trámites para cumplir con la ley eran tan honerosos que de seguir operando, muy pronto agentes armados on armas automáticas iban a hacer su gran entrada pateando la puerta principal como tanto les gusta (y aplicando esa política de robar todo lo que se encuentran bajo la figura de “confiscación de activos”).

Un Tropezón, Nada Más

La industria del cannabis sufre pues un retroceso de la mano de la industria de la prohibición.

Pero este es uno de esos coletazos de una bestia en vía de extinción que viendo un presente donde el cannabis es legal y legítimo, donde muchas personas pueden hacer uso de una medicina natural y segura para tratar sus dolencias, y donde los cambios llegan cada vez con mayor velocidad, decide poner un gran palo en la rueda del progreso, la humanidad y la empatía.

Un coletazo desesperado como muchos que han pasado y otros que están por llegar, pero que no pueden ya detener la gran revolución del siglo XXI: La legalización del cannabis.

Chile Speaks Cannabis

My philosophy is that those who oppose cannabis, really have no f*cking idea what they are talking about. Hence being empathetic, firm and stubbornly patient is key.

The Chilean Congress is working these days in a project that will reform their current “Law 20,000” that regulates all the illegal drugs in the country including cannabis.

This project will allow people to grow up to six plants at home and will direct the government to work on a wider regulation for its medicinal use.

A video of the well known activist Cecilia Heyder confronting representative Marisol Turres has been making headlines across the region. In it Ms. Heyder criticizes the rule that prohibits the consumption of cannabis publicly. She argues that this is like any other medicine and that she doesn’t choose when to be in pain while living her life.

Cecilia Heyder left and Respresentative Marisol Turres discuss during a press conference.

Few points come to my mind while watching the video that are fundamental to keep in mind for all of us working in the cannabis industry. 

In one hand Ms. Heyder is completely right on her argument: Any other pharmaceutical drugs can be used and abused publicly and there is no law against it so why should cannabis be any different, right?

But on the other hand, Reality Bites. Cannabis carries a pretty big stigma, it is surrounded by tall walls of taboo built for almost a century and there is way too much ignorance about it. 

My philosophy is that people who oppose cannabis, deep down in their minds and hearts, really have no f*cking idea what cannabis is and how completely jacked up the prohibition has been. So empathy is for me always the first step.

Questioning and explaining always follows. I bet you the Congress woman in the video had the image in her mind of large groups of young people smoking freely and openly in the streets. What we in the cannabis industry have known for a long time about using different delivery systems such as oils, vaporizers, tinctures, foods and drinks among many others is virtually unknown to most lawmakers. So explaining this, with stubbornly calmness, is fundamental to win people over in this debate.

I personally don’t see the point of confrontation at all. All those who are in the fence about cannabis regulation and watch the video, just see a “drug user” being mean and impolite reinforcing negatives stereotypes. Of course that people who are ill and in pain should not care about being polite at all when their health is a stake, but the channel many times end up being the message.

Finally whether cannabis can be used publicly or not is such a small thing when the entire production and consumption carries jail time. Chose your fights carefully, is the name of the game.

This is what is happening in Chile right now, while the first legal cannabis crop is being harvested, congress is talking about decriminalization and regulation. 

Very important steps that may very well see Chile legalizing cannabis sometime before the end of this year or in 2016.

La reforma a la política de drogas es el reto más grande que enfrenta hoy en día América Latina, y la regulación del Cannabis su punta de lanza. –Jose L. Gastaldi

Chile hace Historia Cannábica

Si logramos aliviar el dolor de un solo paciente, estamos cambiando historias de mucha gente. 

Fueron cinco meses desde que las semillas fueron plantadas una por una para completar casi 800. Ciento cincuenta días y noches en los que regaron, cuidaron y vieron crecer unas plantas de un verde intenso y un aroma exquisito.

Conforme pasaba el tiempo las mejores plantas se fueron seleccionando, abonando y asegurándose que crecían felices y contentas.

Legal y Medicinal

En septiembre del 2014 la Fundación Daya en cabeza de Ana María Guzmari junto con el alcalde de La Florida Rodolfo Carter, se les autorizó el primer proyecto piloto para sembrar y cultivar cannabis medicinal. Con el resultado de la cosecha se hará aceite super concentrado de grado medicinal y se le proveerá gratuitamente a pacientes con cáncer.

En palabras de Rodolfo Carter, alcalde de La Florida, este proyecto lo “hemos desarrollado durante meses. Primero plantando las semillas, luego cultivamos estas plantas y hoy día empezamos la cosecha que nos va conducir finalmente la producción de aceite medicinal, orientado a llevar alivio a los primeros 200 pacientes con problemas oncológicos”.

Como es sabido en aceite super concentrado de cannabis es un paliativo natural inigualable en el tratamiento de los efectos secundarios que trae la quimioterapia como vómito, dolor intenso, síndrome de caquexia, trastornos en los patrones de sueño y depresión. También se tiene evidencia que este aceite usado siguiendo un protocolo específico, puede incluso llegar a curar el cáncer en las personas en las que es detectado a tiempo.

En otras palabras el cannabis es un tratamiento natural y efectivo que trabaja aliviando las cuatro grandes áreas de bienestar como son: Reducción del dolor, aumento del apetito y eliminación de nausea, patrones de sueño y combate la depresión generalizada.

“Estamos hablando de la dignidad de pacientes que se mueren todos los días en medio de dolores y costos muy altos. Si logramos aliviar el dolor de un solo paciente, estamos cambiando historias de mucha gente” , dijo el alcalde Carter teniendo como trasfondo la primera cosecha legal y legítima en la historia moderna de Chile.

La primera de muchas más.

Despenalización Regulada: El Caso Argentino

La Regulación del Cannabis es la punta de lanza en el reto más grande que enfrenta hoy América Latina: La Reforma de sus Política de Drogas.

En un abrir y cerrar de ojos el tema del cannabis ha pasado de la oscuridad y el desconocimiento, a ocupar cada vez más espacio en los medios de comunicación.

Tan solo en los últimos dos años ha habido más avances que en la última década: Uruguay legaliza, Chile aprueba dos proyectos pilotos para proveer cannabis medicinal a 400 pacientes, Colombia discute una ley en el Congreso de la República y Centroamérica habla de actuar en bloque y despenalizar.

 

Estados Unidos por su parte, tiene a fondo el acelerador de la regulación del cannabis y hoy en día en 23 de sus 50 estados se puede comprar y vender legalmente con fines medicinales, y en 4 más se puede hacer con fines “recreacionales”. Para el 2016 se proyectan 14 estados con regulación recreacional de acuerdo a ArcView Group.

Mientras tanto Argentina amaga cada tanto con “despenalizar” el autocultivo y la tenencia simple pero no se atreve a tomar ninguna medida. En el año 2007 la Corte Suprema en el Caso Arriola, falló que partes de la Ley 23.737 que regula los estupefacientes son inconstitucionales y ordenó al Congreso actuar inmediatamente. Siete años después, fuerzas de seguridad rutinariamente allanan viviendas, detienen personas por tener plantas y jueces los penalizan con cárcel.

Con un panorama en el que el resto del continente americano está tomando pasos agigantados hacia el replanteamiento de sus políticas sobre el cannabis, Argentina se posiciona como el país con la legislación más atrasada de la región.

En declaraciones y conversaciones con personas dentro y fuera del gobierno existe la idea generalizada que lo máximo que se podría llegar a dar en Argentina durante los próximos dos años (2015 – 2016) sería la “despenalización” del autocultivo y la tenencia de pequeñas cantidades. Más allá de esto sería como aventurarse a enviar un ser humano a Saturno, algo completamente impensable.

Con esta realidad en mente y el conocimiento acumulado que en materia de despenalización tenemos hoy, la mejor opción que tiene Argentina es la implementación de la llamada “Despenalización Regulada” para evitar los problemas que el despenalizar sin regular ha traído en otros países.

Y la “mejor opción” se refiere al tipo de legislación que puede ser aceptada por un gobierno que está en pleno proceso de elecciones presidenciales, más no lo que es más beneficioso desde el punto de vista de la salud y los avances internacionales en la materia. Pero como se dice popularmente: Es lo que hay, viste?

Curioso que para Argentina una elección presidencial significa que el tema del cannabis no se puede tocar, mientras que en Estados Unidos no hay rueda de prensa donde no se le pregunte a los candidatos presidenciales acerca de sus posiciones referente al cannabis.

La ley de estupefacientes en Argentina es el resultado del seguimiento al pie de la letra de las órdenes provenientes de Washington durante la presidencia de Carlos Menem. Aunque en esa época la mayoría del territorio de Estados Unidos había despenalizado, se le impuso a Argentina todo lo contrario.

Dicha ley que se exhibe actualmente como un cuadro de museo, completamente inamovible e intocable, ha regido por los últimos 20 años y está completamente por fuera de todos los avances internacionales en la materia.

La ley tacha de ilegal y prohibido todo lo referente a la palabra marihuana. Es motivo de cárcel un espectro de faltas que incluyen desde el tener semillas, cultivar plantas, posesión simple, hasta inclusive hablar abiertamente del uso de la marihuana. La ley incluyó ideas tan estrictas y dañinas que hablar abiertamente puede considerarse “apología de la droga” y donde inclusive se ha procesado (aunque sin cárcel) a figuras públicas.

LA ILUSIÓN DE LA DESPENALIZACIÓN

La despenalización es una figura gris en la que el estado ni permite ni regula, pero acuerda mirar hacia otro lado. Es como cuando el límite de velocidad es 100kph y un conductor pasa manejando a 103kph enfrente a un retén de policía. Técnicamente está violando la ley pero está más cerca de no hacerlo así que se le pasa.

En lo referente al cannabis, la despenalización establece unos montos mínimos de cultivo y posesión en los que el estado decide no hacer efectiva la ley. Estos montos mínimos varían desde 6 hasta 20 plantas para autocultivo y desde un par de gramos hasta 22 como es el caso de Colombia.

Pero la despenalización se queda corta frente a la realidad actual: en lo que se refiere al autocultivo, si alguien entra a una casa y roba plantas junto con otros bienes no se podría contactar a la policía para que investigue. Este es un problema endémico en Argentina que inclusive la Revista THC tuvo un artículo de portada hace unos meses.

Respecto a la tenencia, las personas seguirán siendo requisadas en la calle si existe la sospecha que puedan tener drogas, pero si tienen la dosis mínima, entonces ‘quizá’ no haya ningún problema. A menos obviamente que sea para “comerciar” y ahí si la pena es doble.

La idea detrás de la figura jurídica de la despenalización es que el estado no debería gastar dinero en perseguir quienes cultivan y tienen para su uso personal y en su lugar dedicar sus recursos para ir detrás de los grandes criminales.

Sin embargo la despenalización ha sido muy difícil de implementar por su falta de claridad y especialmente por la falta de una normativa que la regule. Si una comisaría recibe una llamada que una persona tiene unas plantas en el patio de su casa ¿Cómo sabe la policía que son sólo las 10 permitidas y no 11 plantas? La única forma es abriendo la puerta de la casa de una patada en la mitad de la noche y con armas de fuego apuntando en todas direcciones para que un oficial cuente una por una las plantas.

La despenalización también permitiría la posesión de una cantidad mínima. Si la policía abre la casa de una patada y no encuentra plantas, sigue esculcando y rebrujando cuanto cajón, caja, recipiente, tarro, tarrito y frasco hasta que encuentren marihuana o algo que se le parezca. Lo que se encuentre se tiene que pesar (muchas veces incluyendo el frasco de vidrio con el que viene y hasta la maceta con tierra) para acto seguido declarar que se debe seguir la investigación en la comisaría.

Alrededor del mundo se ha constatado que con una “despenalización” sin regulación para guiar a las fuerzas de seguridad y regular la producción y tenencia de dosis mínimas, el status quo de arrestos y allanamientos se mantiene casi intacto

Un país que decide despenalizar la “dosis personal” debe dar el paso adicional de definir claramente preguntas básicas de cualquier ley tales como el cuanto, donde, quién y como. Este paso adicional es lo que se conoce como “Despenalización Regulada”.

DESPENALIZACIÓN REGULADA: CUANDO LAS COSAS SE HACEN BIEN

La alternativa que ha probado su efectividad y ha traído una protección a quienes ejercen el derecho a los montos mínimos de cultivo y posesión es lo que se conoce como la “Despenalización Regulada”.

La “Despenalización Regulada” sigue siendo una figura gris en la que el estado ni permite ni regula, pero acuerda mirar hacia otro lado. La gran diferencia con la despenalización a secas, es que el estado establece procedimientos y montos claros con números y cantidades que pueden ser fácil y claramente implementados.

Esta figura jurídica establece unos montos mínimos claros de cultivo y posesión en los que el estado decide no solo no hacer efectiva la ley, sino también regularla. Estos montos mínimos varían desde 6 hasta 20 plantas para autocultivo y para tenencia desde un par de gramos hasta 22 como es el caso de Colombia

Si se da el caso de un robo de plantas de cannabis que han sido autorizadas bajo la despenalización, entonces el dueño puede denunciar el hurto a la policía y estos deben actuar como si fuese cualquier otro bien robado. En este caso la “Despenalización Regulada” no es simplemente que las fuerzas de policía miren hacia el otro lado, sino que también deben tomar acción cuando este nuevo derecho es violado.

En lo referente a la tenencia, se entiende que el cannabis aparte de ser cogollos también puede ser aceites, tinturas, cremas, bebidas y comida. Si bien la medición de la potencia va más allá del alcance que puede tener la despenalización y entra ya en la realidad de la legalización, se incluyen las cantidades de tenencia mínima en todas sus formas.

Para evitar que la policía allane una vivienda tras recibir una llamada anónima de posesión de plantas, se crea un procedimiento claro y privado para que toda persona que quiera ejercer el derecho despenalizado de plantar, lo pueda hacer. Una agencia estatal diferente de las fuerzas de seguridad establece los requerimientos mínimos para los que quieren plantar tanto indoors como afuera lo puedan hacer. Se crea un procedimiento legal de registro y el estado expide una autorización y certificado para que se haga dentro de los límites que establece la “Despenalización Regulada”

Cuando llega una llamada anónima denunciando la tenencia de plantas, la policía sigue el procedimiento de contactar a la agencia encargada del registro y si se corrobora que la dirección está en el registro, no pueden actuar. Tan solo se le puede exigir a través de la agencia reguladora a la persona denunciada que presente pruebas mostrando que se ciñe a los parámetros mínimos de la “Despenalización Regulada”.

De esta forma las viviendas de las personas que hacen parte del registro despenalizador, no pueden ser allanadas ni violentadas por las fuerzas de seguridad.

De esta forma se previene el mayor problema que ha tenido la despenalización que es la falta de procedimientos e información clara. Es fundamental entender que “despenalizar” quiere decir que se permite una actividad que está muy cerca de la ilegalidad, por ende la importancia de establecer unas normas que no den espacio a la duda.

Por último la “Despenalización Regulada” elimina esa carga de profundidad presente en la ley donde la posesión y autocultivo dentro de los marcos establecidos se elimina si la policía sospecha que es con “fines de comercio”. Cualquier persona que esté en el registro de autocultivo y cumple con los montos mínimos, automáticamente se establece que no puede ser procesado por comercio.

NI ES LO MISMO, NI ES IGUAL

Existen pues dos alternativas muy claras en lo que se refiere a cómo despenalizar exitosamente el cannabis y cómo no generar un problema aún mayor del que ya se tiene.

En la despenalización a secas generalmente no se especifican procedimientos ni cantidades de producción y posesión. Tampoco se implementa un programa de re-entrenamiento para las fuerzas de seguridad para que se ciñan a las nuevas realidades que trae la despenalización.

Pero por otro lado, cuando se aplica la “Despenalización Regulada” se está indicando exactamente el qué, quién, cuanto, como y donde que toda ley y norma administrativa debe especificar. Para evitar que haya abusos y gasto de recursos por parte de la fuerza pública las personas obtienen un permiso y pueden ejercer un derecho que fue despenalizado.

Para quienes lo usan medicinalmente, la despenalización autoriza que hablen con su médico solo para tratar las enfermedades que están tratando. Aquí también se autoriza para que se hagan controles de calidad al cannabis que se está usando pues lo más importante es por supuesto la salud de las personas.

Así pues la “Despenalización Regulada” no autoriza la producción a gran escala de cannabis ni el desarrollo de un mercado, pero presenta unas normas muy claras para este cambio.

QUE PENA ME DA ESA PENA.

En 1973 en el estado de Oregon se pasó la primera ley de despenalización en todos los Estados Unidos. Richard Nixon acababa de lanzar en 1971 con bombos y platillos, cárcel y plomo la “Guerra contra las Drogas” así que esta fue una movida muy avanzada para su época.

En ese momento se pensaba que simplemente con mirar hacia el otro lado lo que se fumaba o cultivaba, la gente de bien no tendría ningún problema.

Pero muy pronto se constató que inclusive si la poolicía tenía unos montos establecidos (6 plantas y 10 gramos) la única forma de saber si alguien estaba rompiendo la ley era rompiéndole la puerta de la casa de una patada, escarbando en los bolsillos y mochilas en la calle, y quizá llevándolos a la comisaría por la molestia causada a la fuerza pública.

Durante mucho tiempo las despenalizaciones que siguieron en otros estados se encontraron con la misma barrera tanto para los usuarios como para las fuerzas de seguridad, pues ni los unos ni los otros tenían forma de constatar que si se seguía la ley.

Hoy en día Argentina aplica una de las leyes más retrogradas de todo América Latina en lo que tiene que ver con el cannabis, mientras los Estados Unidos tienen la chancleta a fondo en su proceso de regulación y legalización. Y es el atraso legislativo argentino el que ha traído el actual incremento del narcotráfico en el país.

Un primer paso urgente para tomar es la “Despenalización Regulada” del autocultivo y la tenencia de cannabis. En este se permiten montos mínimos de cultivo y posesión, y lo que es más importante: se establecen reglas y procedimientos que definen el accionar policial y de las personas que hacen parte de este nuevo paradigma.

Regular la despenalización es un instrumento que construye sobre la experiencia de tantas décadas en política de drogas alrededor del mundo y previene abusos.

Sirve también para sentar las bases en Argentina del reto más grande que enfrenta hoy día América Latina: La reforma a su política de drogas y la regulación del cannabis como su punta de lanza.

 

Jose Luis Gastaldi.

Buenos Aires, Abril 2015