Sistema Bancario y Cannabis en EEUU

Un negocio que solo maneja efectivo es un riesgo muy alto.

Un negocio que solo maneja efectivo es un riesgo muy alto.

Por presiones del gobierno federal de Estados Unidos, en cabeza del Departamento de Justicia, el único banco que trabajaba con la industria del cannabis acaba de anunciar que cancelará las cuentas de sus clientes. Una muy mala noticia y un gran riesgo operacional para una industria que creció 74% y facturó $2.700 millones de dólares en el año 2014 y la cual tiene proyectado facturar $4.000 millones en el 2015.

El banco en cuestión se llama “MBank” basado en Oregon, le hizo llegar el lunes 13 de abril cartas a todos sus clientes en la industria del cannabis informando que en los próximos 60 días irá cerrando sus cuentas y cancelando sus servicios.

La Dicotomía entre el Nivel Estatal y el Gobierno Federal

El estado legal del cannabis en Estados Unidos es una gran contradicción: A nivel federal se considera una droga peligrosa, sin ningún uso médico y con grandes posibilidades de abuso. Es prohibida y recontraprohibida. La única regulación que el gobierno federal aplica es “Plomo y Cárcel”.

La DEA y el Departamento de Justicia se gastan miles de millones de dólares al año haciendo operativos espectaculares donde tres plantas medio secas son confiscadas, sus dueños procesados por tenencia y las cárceles abarrotadas con cada vez más presos.

A nivel estatal las cosas son muy diferentes pues los estados individuales tienen un grado de autonomía del gobierno central mucho mayor de lo que tienen en América Latina. Al punto que cada estado tiene su propia policía, impuestos, constitución, emite sus propias licencias de conducir y puede regular el uso del cannabis.

Esto ha generado una tensión legal y práctica en lo referente al cannabis donde mientras a nivel estatal se permite que emprendedores legales y legítimos, bajo una estrica regulación puedan producir y comercializar cannabis, el gobierno federal rutinariamente entra a patadas a estos establecimientos con armas automáticas apuntando en todas direcciones, arrestan a quienes trabajan en estos establecimientos y se roban dinero y bienes (o en sus palabras: Confiscan activos).

MBank tuvo que cerrar sus puertas por presiones del gobierno federal.

MBank tuvo que cerrar sus puertas por presiones del gobierno federal.

Esta dicotomía ha generado grandes problemas no solo por el riesgo criminal a nivel deferal de todos quienes participan legalmente en esta actividad, sino también desde el punto de vista de como opera un negocio y principalmente en la relación bancaria que tienen estos negocios.

El gobierno federal tiene el monopolio del control y auditoría de los bancos y les ha prohibido terminantemente manejar el dinero de la industria del cannabis. Esto implica no poder tener cuentas bancarias, ni tarjetas de crédito, ni mucho menos acceder a lineas de crédito como cualquier otro negocio.

El Riesgo del Efectivo

Hoy en día en Estados Unidos la industria del cannabis, que facturó $2.700 millones de dólares legales durante el 2014, opera como una industria de “cash only” (solo efectivo). Ningún producto ni servicio en toda la cadena de producción y comercialización puede ser pagado con ningún tipo de tarjeta débito o crédito.

Las inmensas cantidades de dinero en efectivo que se generan son un riesgo enorme: Donde hay un dispensario o un negocio estatal legal de cannabis, hay con toda seguridad fajos y fajos de billetes de todas las denominaciones. Muchos de estos lugares no tienen las medidas de seguridad que puede tener un banco y por ende el riesgo latente de robos es altísimo.

El único banco que trabaja legalmente con la industria del cannabis está basado en Oregon y se llama “MBank”. Frente a la gran necesidad de procesar grandes montos de efectivo y con base en unas directrices escuetas del gobierno federal en este respecto, habían empezado a expandir su portafolio de clientes y hoy día estaban trabajando con cerca de 70 clientes de la industria del cannabis.

Pero MBank acaba de anunciar que tendrá que cancelar esa relación pues no es posible seguir adelante con la gran carga procidemental que exige el gobierno federal. Aunque el CEO no lo dijo expresamente, también se rumora que le llegó una “amenaza” blanda desde el Departamento de Justicia en la que los trámites para cumplir con la ley eran tan honerosos que de seguir operando, muy pronto agentes armados on armas automáticas iban a hacer su gran entrada pateando la puerta principal como tanto les gusta (y aplicando esa política de robar todo lo que se encuentran bajo la figura de “confiscación de activos”).

Un Tropezón, Nada Más

La industria del cannabis sufre pues un retroceso de la mano de la industria de la prohibición.

Pero este es uno de esos coletazos de una bestia en vía de extinción que viendo un presente donde el cannabis es legal y legítimo, donde muchas personas pueden hacer uso de una medicina natural y segura para tratar sus dolencias, y donde los cambios llegan cada vez con mayor velocidad, decide poner un gran palo en la rueda del progreso, la humanidad y la empatía.

Un coletazo desesperado como muchos que han pasado y otros que están por llegar, pero que no pueden ya detener la gran revolución del siglo XXI: La legalización del cannabis.

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